Este artículo intenta reflejar la disputa existente entre dos intereses adversos por la espacialidad y el modelo de desarrollo de la ciudad; por un lado, el gran capital financiero internacional con interés de extensión y profundización del modelo económico a través de la apropiación corporativa de los territorios, lo que entra en disputa con los sectores populares que reclaman acceso a la vivienda digna y el derecho legítimo a la ciudad, en esta disputa de intereses se encuentra el conjunto de la ciudad de Bogotá y la mayoría de ciudades de América Latina. La disputa contra el capitalismo que se caracteriza por ser carácter intensivo y expansivo, se manifiesta en la disputa espacial por los barrios tradicionales y populares de la ciudad, específicamente los que se encuentran en el centro de la ciudad y en la franja de adecuación de los de la reserva forestal de los cerros orientales de Bogotá. Haciendo un análisis a través del mapa de Bogotá la relación que existe entre los proyectos de renovación urbana (21) y los procesos de gentrificación, conurbación y metropolización con vista hacia una megalopolización, podemos avanzar evidenciando cómo el diseño no participativo de estos planes y mega proyectos, contribuyen a la profundización del patrón de acumulación neoliberal del capital financiero, inmobiliario y hotelero transnacional, mientras los sectores populares soportan procesos de reubicaciones/desplazamiento de los barrios tradicionales.

El pasado jueves 06 de octubre en horas de la mañana, SEISCIENTOS (600) efectivos de la Policía Nacional, irrumpieron de forma abrupta en el asentamiento humano de San Germán, ubicado en las postrimerías del barrio Juan Rey en la localidad de Usme. El argumento de tan arbitraria intervención era proceder con el desalojo de 220 familias de esta comunidad que en su mayoría está conformada por víctimas del desplazamiento forzado. Según declaraciones del actual Secretario de Gobierno, Miguel Uribe, en la “zona fue capturado el líder de los tierreros de la ciudad quien vendía predios en invasión” y sentenciaron algunos medios de comunicación “a quien no pagaba le cortaba las manos”, con esto evidenciamos una forma más de re victimizar a  las familias y de estigmatizar a las poblaciones que habitamos los cerros orientales